viernes

Son las tres de la tarde. El gato duerme a mis pies y yo estoy tirada al lado tuyo, desnuda, esperando que te fijes en mi. Te traigo café, galletitas, cigarrillos, besos. Nada. Nada es suficiente. Nunca nada es suficiente. Quiero tener el poder, la solución, la capacidad de decir las cosas necesarias para que salgas de esa burbuja de oscuridad. Como no la tengo lloro. Lloro por vos, por mi,por mi dolor de espalda, por las colillas y cenizas en el piso de la habitación. Por el café frío al lado de la cama, por tu angustia, por la mía. Lloro cada vez más fuerte, pataleo, grito, me ahogo. Nada.