viernes

Estoy disfrutando excesivamente demasiado de mi vida universitaria ama de casa y hace cinco minutos terminé de barrer los restos de pelo de señor indiferencia que quedaron en mi baño. Si, pelos. No tuve mejor idea que decirle que si cuando me pidió que le corte el pelo. Miento, cuando me pidió que le pida a amiga patagónica que le corte el pelo. Y así es, compro jazmines y me hago la que está todo bien porque se ve que de chiquita me auto mediqué demasiado con aspirinetas.
Y aunque todavía no hay etiqueta ni juicio de valor realizado, no voy a mencionar a pibelindo en este blog porque soy bastante mufa y seguro desaparece como todos los tipos a mi alrededor desde hace dos meses. Solo voy a decir que le compré un libro edición 1970 y una planta de menta.
Soy lo menos

sábado

Mi departamento nuevo en pleno proceso de decoración, los libros en el suelo, yo a tres días de empezar la facultad, dejándole cartelitos a roomie por todas partes, escuchando sentimentalismos y hablando con mis perros por skype.
Creo que hace treinta y nueve minutos que soy feliz del todo.
Como inauguración a mi noche porteña, terminamos en un antro escuchando bandas indis con roomie y juju, a la cual perdí y cuando me quise dar cuenta estaba ebria arriba del escenario bailando al ritmo de esto. Siempre me pasan estas cosas cuando estoy sobria y tengo que obligarme a ser responsable y llevar a todos a su casa. Me hubiera gustado ser como el gordo que solo entraba en el lugar cuando había una canción adecuada para hacer pogo y saltaba al ritmo de "aguante la cocaiiiiina loco".
Y como mi vida cada vez está más hollywoodense, a las seis de la mañana me llegó uno de esos mensajes antes rutinarios de llamame estoy ebrio soy un gil. Y, como yo soy todavía más gila, llamé. De cualquier manera, Carrie Bradshaw estaría orgullosa de mi, porque cuando la conversación empezó siendo cualquier cosa y señorsoyunpelotudo no tuvo mejor idea que mencionar algo relacionado con las palabras mi ex, corté. Así, sin más, corté. A roomie le salió el homosexual que lleva dentro y me dió toda una charla explicativa sobre sentimientos, hormonas y que según lo que leyó en alguna revista para minas (sigue asegurándome que no es gay) yo estaría totalmente curada de esta relación enfermiza de la que decidí ser partícipe hace dos años y tres días.
La cuestión es que terminé mi noche a las siete de la mañana y empecé dos horas después, limpiando y desinfectando mi nuevo departamento, el cual quedó hermoso y preparado para muchas horas de teses, llantos y literatura basura.
Dame una sitcom que te aseguro ocho temporadas al hilo.

miércoles

Justo en el momento en el que me autodenominé pijísticamente resentida y llevaba cumpliéndolo más de un día, me llama por teléfono la persona por la cual me autodenominé así y a la cual había enterrado en lo más profundo de mi conciencia tres mensajes de texto atrás, para preguntarme donde comprar la entrada de Morrissey.
Y como decidí tener un mejor amigo de esos que te lleva a lugares a los que no querés ir, que te recuerda cosas que no querés recordar, ahora también te compra entradas para ir a ver recitales en donde te vas a encontrar gente a la que no querés ver. Igual esto último no es culpa de juan, el está más allá del bien y del mal y tiene cinco años y su diversión principal es tocarme el pelo para bardearme, no le da para calcular maldades en serio. Es más, mi tarde de hoy concluyó con un mensaje del mismo que decía "Luli acordate que nosotros a los 30 vamos a terminar casados"

lunes

Me odié extremadamente mucho cuando me encontré a las dos cincuenta y ocho minutos am llorando cual señora premenstrual releyendo conversaciones viejas. Le deseo lo peor a mister inventor de los historiales de conversación pero me deseo más lo peor a mi por guardarlos y no borrarlos. Debería haber huido al primer te extraño, al primer putita o a la primera canción de Talking Heads.
El tema es que soy una flojita y lloro por todo, seguro en otra vida fui una gran hija de puta, de esas que no hubieran tolerado eso de "cuando tengas ganas avisame y vamos a tomar unos cafeses". Me volví la persona más pelotuda del mundo por quinta vez consecutiva en cinco minutos en el momento en el que apreté send. La vida es una mierda.

viernes

El único momento en el que bendije plenamente la tecnología y la telefonía celular fue hace tres horas, cuando movistar me regaló seiscientos minutos libres y los gasté leyéndole a juan la página dieciocho de Crave. Llegamos a la conclusión que estaría bueno referirnos a sus bichitos como larvas blancas y a su miembro como el negro. Debería pedir permiso antes igualmente.
También, después de la cuarta llamada de veinte minutos, en el momento en el que rompí un porta retratos y comía biscuits mojados en té con cuarenta grados de calor, decidimos basar todas nuestras decisiones de vida en las decisiones de vida que ya tomo Sarah Kane.
Hola somos ateos literarios, los diálogos malos son nuestro Dios y Morrissey es nuestra Virgen María.
Y cuando el colectivo entraba en capital federal después de casi un día de viaje, escuchaba Loveless y me apoyaba contra la ventana pude verlo todo: Mi vida en diez años, en seis meses, en tres días. Me vi teniendo un gato gris y comprando jazmines los sábados a la mañana.
También, tres horas después de eso caminábamos con juan mientras la calle se inundaba y caímos en la cuenta de que en este momento, el soundtrack de mi vida está encabezado por Belle and Sebastian. Para él mi vida sigue siendo una canción de Indie meloso, pero no me importa porque no creo dejar de ser una adolescente melosa nunca nunca más

martes

Y hoy en "mi vida" presentamos la escena esa en la que aparece una realidad hipotética y yo desembalo los tres bolsos y las cuatro cajas con mi vida adentro y decido quedarme en el sur abrazando a mis gatas y a mi madre. Seguida a esa escena la realidad, que es yo aquí, escribiendo esto, sin ropa que ponerme más que la que le saqué a mi hermana porque está todo metido en la valija cerrada con candado, medio llorando medio no, intentando huir de la despedida que me va a hacer tirar mocos hoy a la noche, olvidándome que hoy es catorce de febrero y no recibí ni un cd de Sumo ni una poesía de Benedetti ni un mensajito en el celular por parte de nadie, escuchando música depresiva y armando una lista de música que dure las veinte horas de viaje a Buenos Aires.
Me gustaría que Bowie me escriba una canción sobre esto, y que me la dedique.
Hola adultez, allá voy.

miércoles

Jujú llegó el domingo para ayudarme a envalijar mi vida y desde entonces le encuentra explicaciones totalmente minitas a todo esto que me pasó los últimos diecisiete días de mi existencia. También en "los virginianos me dominan" me obligó a meter en cajas mi vida cuando mi inconsciente (consciente también) pretendía hacerlo a último momento para no darme cuenta, realmente, que me estoy yendo a la mierda y que en ese viaje no está incluida ni mi vieja ni la perra. Tengo ganas de llorar hace tres días pero pretendo ser una chica madura, no voy a llorar hasta subirme al colectivo a Buenos Aires.

jueves

Creo que todo era más fácil y más dramático cuando tenía dieciséis y el chico que está durmiendo ahora en la habitación de al lado todavía era futuro chango y me mandaba mensajes con pedazos de canciones de los Pixies. Lo que pasa es que a los dieciséis no tenía mucho poder de decisión y no hubiera podido mandar todo al carajo como hice hace veintiocho horas. También, si tuviera dieciséis, no estarían faltando trece días para irme a vivir sola.
No sé, extraño tenerlos y poder ser absolutamente dramática y hormonal y tirarme en la cama a llorar por cualquier cosa.