viernes

Volví a la habitación de mi adolescencia porque abajo escuchan música que detesto y me avergüenza (si, avergüenza) y como ahora soy adulta no puedo poner cara de orto en la mesa, y en vez de subir enojada a mi habitación como a los 15, digo que me duele el estómago. No veo a esta gente hace un año pero vengo una puta semana de vacaciones y a nadie le preocupa si me incomoda la música. Nadie se preocupa más, esa es la mierda de ser adulta. Y vuelvo a escribir acá porque estoy un poco rota las pelotas de ser adulta. Mi novio se compró un departamento y a mi me echaron del trabajo. Mi hermana decidió ser hippie y yo engordé cinco kilos. Mi papá sigue siendo mi papá y yo lo evito. Mi madre sigue siendo mi madre y no sé por qué me afecta tanto que no se preocupen. Hace una semana que no lloro y el nuevo marido de mi madre me compra cigarrillos. El si se preocupa y eso me da más ganas de llorar. Pero no lloro. Mi habitación de la adolescencia no es mas roja, ahora tiene una frase de mierda pintada en la pared que se la adjudico a mi madre y a su nido vacío. Tal vez si se preocupan pero yo estoy a 1500 km de mis gatos entonces hago un drama de todo. Y en esta habitación hace más calor que cuando era adolescente. Probablemente sean los cinco kilos de más. No sé por qué volví, sigo sin llorar.

domingo

¿Te acordás cuando te conté de mis meses de desidia? me quería poner linda para vos pero no tenía más shampoo así que agarré el tuyo para barba, ese que dejaste en mi casa, ese que te critico porque tiene olor feo pero es mentira, huele a vos y me encanta. Mi astróloga dijo que van a ser meses difíciles porque tengo cinco planetas retrógrados y luna en escorpio y no sé que otras cosas más. Cosas que no entiendo pero las tomo porque me ayudan a justificar todo esto que está pasando. No sé lo que está pasando. Solo sé que queremos vivir en un galpón reformado con pisos de cemento alisado y unos cuadros de los que me hablás hace meses que tenemos que ver en un guardamuebles y el waymaraner que te gusta. Pero no sé. Siempre me pongo triste cuando espero el tren en la estación y te echo y te digo que te vayas a tu casa, que hace frío, que hace calor, que te vayas porque no soporto despedirme de vos y saber que esa noche no vamos a dormir juntos o saber que vamos a estar unas horas sin hablarnos hasta que alguno no aguante y haga sonar el celular del otro. Pero todavía no hiciste que suene el mío y no te quiero llamar por si estás dormido. Hoy cuando tomaba un café en tu cocina me largué a llorar, y ahora lloro tomando otro café en mi cama y sigo sin saber por qué. ¿es porque nos amamos tanto? ¿es porque las cosas son más complicadas de lo que creíamos? A la madrugada mientras delirabas de fiebre soñé con un bebé maldito que teníamos que matar y me desperté asustada y vos me dijiste que te habías tomado dos pastillas que todavía no sé bien que son porque no te podías dormir y que tenías fiebre y yo te hablé del dengue y que vayamos a una guardia. Después me quedé dormida y volví a soñar algo horrible antes de despertarme y preguntarte si te podía abrazar. Me dijiste que si.

lunes

Venía bien. Venía extrañamente muy bien hasta que hace quince días exactamente no pude más con nada y se fue todo al carajo. Estancada. Es el término que acabo de usar para explicarle a la persona más buena el mundo, alias "mi relación estable" todo este drama absurdo en el que estoy involucrada y por traslado, él también. Pensé que los fines de semana de amor, los regalos, las llamadas a cualquier hora y los taxis a las tres de la mañana eran suficientes, pero no. ¿Es normal estar tan asquerosamente perdida? I was really going to be somebody by the time I was 23 le dije a pibe la otra noche cuando se me pasó el ataque de llanto pero no entendió porque no vive en un chick flick como yo, aunque tenga el mismo corte de pelo que Ethan Howke en Reality Bites. Por algo vuelvo a escribir. No sé disociar las cosas que no funcionan en mi vida y meto todo en la misma bolsa. Por eso dejé el gintonic, dejé cualquier tipo de droga no legal y hoy falte a trabajar, me tomé cinco cafés en lo que va de día, fumé tres cigarrillos, quise adoptar otro gato y me volví a anotar en la facultad. Gordard me dice mi amigo F, y tiene razón.

Una vez leí que las ondas de los celulares hacen mal, o dan cáncer o alguna mierda de esas. Por eso en vez de dormir con el celular abajo de la almohada como hacía desde que lo conocí, lo dejaba un poquito más lejos. Pero con sonido. Y me despertaba cada dos horas a ver si había sonado y yo por estar durmiendo no lo había escuchado. A veces ponía la alarma cada dos horas, cada tres, cada media, para ver si me había escrito ebrio a la madrugada. Y cuando no lo hacía lloraba. Lloraba y me desvelaba. Me ponía triste, lo odiaba, escribía un mensaje y pensaba horas si mandarlo o no. A veces lo hacía y otras me enojaba y apagaba el celular. Me agarraba dolor de estómago cuando sonaba el teléfono a las seis de la mañana de un sábado y hablábamos mientras se hacía de día. El se iba a dormir para despertar a los tres días y yo me quedaba tomando café muerta de amor con una canción de mierda sonando de fondo. Siempre había una canción de mierda sonando de fondo. La primera fue un recital de mierda, la última fue el mismo recital hace tres meses porque soy una hija de puta. Y me gusta sufrir. Y a el también.


Vivir con una virginiana hace un mes está haciendo que me convierta en un ser despreciable, limpio y ordenado. Por eso aprovecho cualquier fin de semana en soledad para escuchar un disco de Mac Demarco en loop -208 scrobblings dice el forro controlador de lastfm- y fumar todos los cigarrillos que quiero llenando de ceniza la mesa. El otro día me lavé el pelo con shampoo dove y me puse chatitas para ir a la oficina cual treintañera mediocre, después volví y decidí tatuarme y teñirme el pelo de fucsia. Adolescencia mata trabajo en relación de dependencia con obra social. Últimamente son todos baños de inmersión y esmaltes de colores tirados en el living mientras suena Shakira y últimamente también, ya casi ni me pone triste que el chico por el cual me convertí en una versión estúpida y densa de mi misma nunca se haya quedado a dormir. Matías me dijo que tengo que dejar de hacerles regalos a los chicos que me gustan por eso guardé el vinilo que le robé a mi padre cobrándome mi herencia y se lo regalé al chico que usa boinas y con el que fumábamos volviendo a casa los miércoles después de Economía.  El otro día a las siete de la tarde llamé a mister bipolaridad por error y el muy drogadicto estaba por dormir una siesta me ibas a invitar a algún lado? -no, quería comprobar si seguías vivo. Hablamos tres minutos diez sobre la banda malísima que iba a entrevistar y los catalogamos como mantenidos que eligieron mal sus drogas y después lo perdí en la estación medrano. Como sigue sorprendiéndome mi capacidad mental para seguir escarbando mi adolescencia, es increíble.

domingo

Como si tuviera el don, como si supiera exactamente qué. Me llamó a las once de la mañana para preguntarme como estaba, para decirme que me cambió la voz y para felicitarme por recibirme tres meses después. Después me soltó que me extrañaba. Le dije que yo también, aunque todavía no sé si eso es verdad o no. "es mucho tiempo, nos conocemos demasiado bien" Otra mentira. Casi seis años después siento que nunca lo conocí del todo. Aunque sé que el te quiero mucho mucho antes de cortar era sincero. Sigo teniendo el mismo don que a los 15: poder percibir absolutamente todo en su tono de voz. Varias horas después, ahora, hace un rato, estuve a punto de quemar mi orgullo del día de la mujer de mierda y llamarlo: Pedirle que venga a dormir conmigo. No a coger, no a besarnos como los adolescentes que eramos hace seis años: A dormir. A sentir que alguien está al lado para traerme un vaso de agua cuando me despierte de la segunda pesadilla a las dos de la mañana. Y que después me acompañe a la parada del bondi antes de ir a laburar y no verlo nunca más. Como solo nosotros sabemos hacer. Pero no lo hice. Tal vez un milagro del día de la mujer de mierda.

lunes

Cuando estás bien lo transmitís y llegan cosas buenas. Lo repetirla como mantra si no fuera porque no estoy bien ni en paz con nada. Por eso sigue habiendo un vaso roto con cerveza al lado de mi cama hace dos días que todavía no tuve la fuerza mental para levantar. Por eso no estoy bien y lo único que puede llegar es una eme que no me da bola. Ayer alguien dijo que para construir hay que demoler pero yo ya demolí todo y sigo sin poder construir ni un muñeco de plastilina. Siento que no puedo tocar mas fondo que esto. Siento que la desidia en la que viví este enero no puede ser peor pero siempre es peor. Y es solo suerte que no me haya quedado en la calle o que no me haya clavado uno de los vidrios rotos que hay al lado de mi cama. Suerte porque ya no  me esfuerzo para que las cosas pasen naturalmente. Como dejar de hacerme los pies, dejar de maquillarme para ir a trabajar o dejar una pila de ropa sucia en el piso durante dos semanas. Es suerte que siga estando irónicamente estable escribiendo esto y que no me hayan mandado a una clínica para depresivos en cabo polonio. Porque no, no estoy deprimida, solo no estoy bien.

miércoles

Si vas a ser mi amiga dos cosas que no sabías. No podés no avisarme que en Girls salió el culo de Jessa (por más que fuera una doble de culo, quien sabe) y no podés no avisarme que Jessa salió con una bombacha transparente que se le veia la pelambre. Ah. Tampoco no podés no avisarme que hay una clásica escena de Shosh usando una catarata de frases de Shosh.
Debes decirme eso y sin spoilear.
Gracias

martes

Pensá que el mientras tanto es un tiempo muerto me dijo la sádica de Julia cuando me iba de su precioso consultorio espantosamente perfumado y fresco y todavía sigo pensando qué mierda quiso decirme. Creo que toqué fondo. Toqué fondo en serio y tampoco sé que mierda significa pero lo hice. A veces siento que tengo que llevar todo a este extremo para después resurgir como la persona fresca, casual e infumable que soy hace 21 años. Tal vez todo esto sea parte de un truman show berreta onda Verano del 98 y yo soy el personaje ese que se pone a limpiar su departamento doce cero cuatro a eme porque no hay nada mejor para hacer. Y no lo hay. Lo único más interesante que luchar contra las cucarachas de la cocina es hacerme cargo de todas las mierdas de las cuales tengo que hacerme cargo y no tengo ganas. Por qué tanto drama, por qué siempre tanto espantoso drama rodeando cualquier situación de mierda en torno a mi. Y sigo sin entender qué es eso del tiempo muerto. Ojalá julia me leyera en alguna red social, sería todo más fácil y nos ahorraríamos una hora de silencios y caras de orto todos los viernes a las seis de la tarde.

sábado

Estoy harta del síndrome de la página en blanco. Estuve cuatro horas sintiéndome identificada viendo como Hanna intentaba encarrilar su vida pero me acabo de dar cuenta que ella siempre supo lo que quería, yo no. Recién le pregunté a roommate si es normal haberme recibido hace un mes y estar cien por cien segura que no voy a hacer nada de eso por lo cual estuve estudiando tres años de mierda y pagando el equivalente a la mitad de un mono ambiente en Once. Es todo tan aburrido que seguro termino embarazandome dentro de dos años como esa gente que está aburrida, y muriéndome mientras aborto porque seguro ni un aborto con dignidad soy capaz de hacerme. Dignidad. Palabra que borré totalmente de mi vocabulario cuando me arrastré como una forra desquiciada en alguna red social de mierda llorando atención. Como esas putitas que se hacen las fans de star wars o alguna pelotudez de moda solo para coger. El tema es que a ellas les funciona mientras que yo repito la historia y "dale, hagamos cosas por la anécdota, total con las diez mil que acumulé en los últimos tres años no es suficiente". Cosas por la anécdota como por ejemplo, que le di mi número al pibe del colectivo para que me mande fotos de sus perros -si, claro- y resultó ser un total psycho de esos que mandan diez mensajes de texto con iconitos de mierda sin tener respuesta del otro lado. O como que me hice un evatest que obviamente dio negativo porque desde los 15 años que mi aparato reproductor está en plan rebelde y solo quiere romperme las pelotas una vez por año, que es cuando menstrúo. No le conté ninguna de estas mierdas a nadie, ni siquiera a mi nuevo drogadicto preferido; quien pasó a buscarme un sábado 11 am totalmente stoned para ir a tomar un café asquerosamente caro mientras paseábamos al perro de mi vecina. No me molestó terminar en su casa tirando a la basura cajas de jugo vacías ni bolsitas con cosas blancas porque es lo que se hace cuando querés a una persona. Como federico, que acaba de entrar a mi habitación mientras escribo esto arriba de tres kilos de ropa y ceniceros, me dio un beso, prendió el ventilador y se llevó los tres vasos y dos platos que había en el escritorio. Me sorprende las cosas que podemos hacer cuando queremos a alguien, como yo la otra noche, mientras le sostenía el pelo a juju para que vomite su miseria en el baño de mi departamento.