
- Pepa estoy avergonzado. Me he portado muy mal contigo, no sabes como lo siento
- Lo único que quería era hablar contigo, llevo dos días y dos noches esperándote, buscandote por todo Madrid, dejandote recados en todas partes
- Esta noche podemos hablar, lo del viaje a Estocolmo puede esperar
- No, ya es tarde
- No seas resentida. Cambio los billetes y tomamos algo en la cafetería
- No. Ayer, esta mañana, a medio día... todavía era posible, pero ahora ya es tarde. Hace ya dos horas que es tarde
- Entonces ¿para que has venido aquí si no para hablar conmigo?
- Me enteré de que Lucía venía a matarte y yo la seguí hasta aquí para impedirselo... Como ya no corres peligro, me voy. Adiós.

