Esto de no tener un patrón que te indique como tenés que reaccionar o que tenés que hacer en ciertos momentos es una mierda. Pero a quien le importan los patrones de conducta. Bah, sí, a mi me importan los patrones de conducta. No saber lo que hacer me la baja. No saber como va a reaccionar la otra persona me la baja. No saber que decir me la baja. No poder dominar el mundo tirada en mi cama con los auriculares puestos me la baja.
Igual, por qué preocuparse por estas pequeñeces insignificantes que dominan mi vida si tenemos mucha música sentimentalista, muchos tipos de cereales y muchos pañuelos de colores.
¿Ven? Puedo encontrarles más usos a mis trece pañuelos nuevos de colores que a tener un novio, por ejemplo. Me amo.