Mientras comía los fideos más sosos del mundo, he llegado a la siguiente conclusión:
De todos los chicos con los que he intercambiado algún tipo de fluido -que no han sido muchos tampoco- todos menos uno eran hijos únicos. Es por eso que llegué a estas otras conclusiones: El mundo me odia. Me los busco así dada mi incapacidad para relacionarme con algún tipo de familiar cercano -llámese hermano- de estos especímenes. Esto me lleva a otra conclusión: Lucía sos una pelotuda y te buscás todos hijos únicos drogadíctos que, dada la sitación de hijos únicos, no saben a) compartir, b) compartir y c) compartir. Y cuando digo compartir no me refiero a compartir los legos mientras tomamos nesquik a las cinco de la tarde, sino a todos los aspectos emocionales en donde el término compartir se pueda aplicar.
Mostrando las entradas con la etiqueta Lucía reconocé que sos una pelotuda y la limás demasiado. Mostrar todas las entradas
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sábado
domingo
Cuando era chica -5, 6 años ponele- teníamos HBO. Cuando terminábamos de cenar, nos acostábamos las dos con mi mamá y veíamos películas hasta que nos dormíamos y papá nos pasaba a nuestra cama. Era el 98 o 99 y lo único que pasaban eran romances de Hollywood -he aquí mi fanatismo por Notthin Hill y el récord de veces que la he visto- y la película esa en la que Charlize Theron es la mujer de un astrouanta. Me acuerdo que una vez era tarde, estaban todos dormidos y yo me levanté, agarré una bolsita de maní que había arriba de la mesa, me senté enfrente de la tele y empecé a comer el maní como si tuviera veinte años y estuviera en crisis. Me acuerdo de todo, yo me llamaba Celeste -porque en los noventas era el nombre más cool del mundo- y estaba deprimida porque mi novio me había dejado y por eso comía maní adelante del televisor. Los conceptos no están tan errados 14 años después, y quiero viajar al pasado, abrazarme y decirle a mi yo rubia de cinco años que Bernardo nunca me iba a dar bola y que Sclub 7 no era la cosa más genial del mundo.
jueves
Los que problema hay en loop de mister bipolaridad me dan muchas ganas de reir, más ahora y dándome cuenta como cambian las cosas y dándome cuenta también, de que aunque lo niege, soy una adolescente eterna y en el fondo mi papá tenía razón y Cris Morena me cagó la cabeza.
Debería dejar de maquinarme e inventarme situaciones hipotéticas que terminan en un sillón, en un departamento desconocido viendo películas de greg araki, pero es divertido. Más sabiendo que ahora no es muy seguro que esas noches de películas se den en algún momento.
No sé, vi muchas veces esta escena.
lunes
Hoy mientras caminaba por la calle escuchando la canción que le da sentido a mi filosofía de vida, me puse a pensar que, sacando a mis tres perros, a las dos gatas y a mi vieja cuando esté totalmente ovárica, lo único que voy a extrañar de esta horrible ciudad cuando me mude en cuatro meses, son unos árboles muy lindos que crecen solo en primavera: Medio bordós, con florcitas rosas.
Si, soy una forra y me merezco cosas malas. Amén por eso.
martes
Porque yo hace exactamente un año acababa de volver de Chile y de comprarme cosas con encaje, esperaba que sean las doce para apretar "send", hacía viajes más seguidos al videoclub, me la pasaba viendo mierdas dirigidas por Gus Van Sant y no dormía tanta siesta como ahora.
Hace un año era todo tan diferente pero todo tan asquerosamente igual que ahora. Todo.
Las depresiones post agosto, las ganas de que llegue diciembre... Solo que ahora no sé si tengo tanas ganas de eso, puedo acostumbrarme a las depresiones post agosto y si lo pienso un poco, creo que llegan a gustarme y todo. Siempre que haya arroz en una olla y algún libro de Isabel Allende sin leer, está todo bien.
lunes
Tengo anotadas mentalmente ochenta inicios de posibles futuras conversaciones que, estoy convencida, se van a ir de mi cabeza en el momento que necesite utilizarlas y voy a terminar diciendo cualquier gilada.
Esto de no tener un patrón que te indique como tenés que reaccionar o que tenés que hacer en ciertos momentos es una mierda. Pero a quien le importan los patrones de conducta. Bah, sí, a mi me importan los patrones de conducta. No saber lo que hacer me la baja. No saber como va a reaccionar la otra persona me la baja. No saber que decir me la baja. No poder dominar el mundo tirada en mi cama con los auriculares puestos me la baja.
Igual, por qué preocuparse por estas pequeñeces insignificantes que dominan mi vida si tenemos mucha música sentimentalista, muchos tipos de cereales y muchos pañuelos de colores.
¿Ven? Puedo encontrarles más usos a mis trece pañuelos nuevos de colores que a tener un novio, por ejemplo. Me amo.
martes
Yo antes me tiraba en la cama, con la Power de fondo. No hacía nada, solo cerraba los ojos e imaginaba.
Imaginaba situaciones, me inventaba una vida. Me mataba, mataba al gato. Hacia tortas y las tiraba a la basura. Me casaba y me divorciaba. Me iba de viaje. Me hacía budista.
Imaginaba romances interminables. Imaginaba departamentos y habitaciones, en donde siempre habían velitas y sahumerios. Y en donde siempre se escuchaba I´m only sleeping de fondo.
Y claro, ahi despertaba. Después no sé que me paso y dejé de imaginar
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